1 imagen de referencia · fuente: Discogs
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Ana Frango Elétrico grabó este disco a los diecinueve años, en Río de Janeiro, y ya desde entonces se notaba una manera muy propia de mezclar tradiciones. Hay MPB, hay rock, hay algo de bossa desarmada, y todo convive con una naturalidad que no siempre se encuentra en un primer trabajo. El título, entre juguetón y provocador, funciona casi como una declaración de intenciones: aquí las canciones se permiten cambiar de tono sin pedir permiso. Lo interesante está en la forma en que Ana escribe. Las canciones son cortas, van directas, y sin embargo dejan espacio para arreglos que aparecen y desaparecen sin subrayarse. Guitarras que suenan sueltas, bajos con presencia, coros que entran donde uno no los esperaba. Hay ecos de la Tropicália y de cierta canción brasileña de los setenta, pero tratados desde una sensibilidad contemporánea, sin nostalgia ni reverencia excesiva. Temas como Dela o Nuvem Vermelha muestran a alguien que ya piensa el disco como un todo, no como una suma de canciones. Editado originalmente por Risco y reeditado por Mr Bongo, sigue funcionando como una puerta de entrada a lo que estaba pasando en la nueva música brasileña. Artistas que pueden gustarte: Tim Maia, Céu, Tropicália, Sessa, la nueva MPB carioca.