
Antes de convertirse en una de las voces más reconocibles del reggae de los setenta y ochenta, Dennis Brown era un niño grabando en Studio One bajo la dirección de Coxsone Dodd.
No Man Is An Island, publicado originalmente en 1970, recoge esas primeras sesiones y deja escuchar algo que impresiona todavía hoy: una voz adolescente que ya tiene todo lo que después lo haría grande, pero rodeada del sonido rocksteady que estaba empezando a transformarse en reggae.