
En 1972, el batería japonés Akira Ishikawa viajó a África con la idea de dejarse afectar por lo que escuchara allí.
De ese viaje salió Uganda, grabado a su regreso con los Count Buffaloes, un grupo que ya venía moviéndose con soltura entre el jazz, el funk y el rock más eléctrico de la época en Tokio.