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2 imágenes de referencia · fuente: Discogs
Habibi Funk lleva años tirando del hilo del pop, el funk y la música popular árabe de los setenta y ochenta, y esta vez pone el foco en un lugar poco transitado por los recopilatorios: Libia. El material viene de casetes, ese formato que allí sostuvo buena parte de la circulación musical durante décadas, y esa procedencia se nota en la textura del disco. Hay grano, hay saturación, hay presencia. Lo interesante es cómo conviven aquí registros muy distintos sin que el disco pierda el hilo. Aparecen guitarras eléctricas con reverberación, teclados que apuntan al reggae, arreglos de cuerda que vienen de la canción árabe clásica y ritmos que empujan hacia la pista. Temas como Palestine Is My Homeland o Ya Ummi muestran el lado más melódico y emocional, mientras que otros cortes se apoyan en un groove más directo. No es una selección pensada para exotizar: es una escucha atenta a una escena que estaba mezclando cosas a su manera, con lo que tenía a mano y con referencias que iban del funk internacional a la tradición local. Sigue funcionando hoy porque no suena a rescate arqueológico. Suena a música que alguien grabó pensando en que se escuchara.