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31 imágenes de referencia · fuente: Discogs
A finales de los setenta, Camerún estaba en pleno viraje. El makossa, ese ritmo nacido en Douala, empezaba a mezclarse con el funk que llegaba de Estados Unidos y con los primeros coqueteos con el disco. De ese cruce salió una música que sonaba a fiesta urbana, con secciones de vientos afiladas, guitarras nerviosas y bajos que no se quedaban quietos ni un segundo. Analog Africa recoge doce piezas grabadas entre 1976 y 1984, cuando esa mezcla estaba en su punto más eléctrico. Lo interesante no es solo la selección, sino cómo se escucha el momento en que músicos cameruneses estaban decidiendo qué hacer con todo lo que llegaba de fuera. Hay canciones que empujan hacia la pista sin disimulo, otras que se quedan más cerca del groove tradicional, y varias que consiguen las dos cosas a la vez. El sonido es directo, físico, pensado para moverse. Sigue funcionando porque no suena a arqueología: suena a una escena viva intentando cosas. Y esas cosas, escuchadas hoy, siguen teniendo empuje. La edición doble incluye portada gatefold, libreto de veinte páginas, póster y tarjeta de descarga.